viernes, 5 de noviembre de 2010

Simbolos Patrios de El Salvador

Escudo Nacional: El escudo nacional fue creado por el calígrafo salvadoreño Rafael Barraza Rodríguez, quien triunfó sobre treinta competidores en un concurso promovido por el entonces Ministerio de Guerra y Marina, en 1912; dicho escudo ha sido motivo de inspiración para muchos escritores y poetas, que han dado con el correr de los años distintas interpretaciones de su simbología. El triángulo equilátero, han dicho ellos, es el símbolo del viejo lema trinitario de la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad. Los dos mares abiertos, el espíritu de un pueblo en constante y solidaria comunión con las demás naciones libres. Los cinco colosos volcanes, surgidos en una fragosa entraña, significa la bravura de la raza, las disgregadas parcelas de la Patria Grande y el principio de nuestra nacionalidad, enfatizado en la leyenda que circunda el dibujo. El cielo lleno de luminosa transparencia, representa la gloria, el heroísmo y el sacrificio por la Libertad. El gorro frigio coronado por la leyenda que consagró nuestra soberanía, el símbolo de la liberación del yugo extranjero. El iris de paz, el sendero por el cual debe marchar Centro América hacia la consecución de su elevado destino. Las cinco banderas, en las que se conservan los colores de la enseña federal, la herencia de nuestros próceres y el sueño de Morazán. Los catorce gajos de los ramos de laurel representan a los 14 departamentos de la República y son una exaltación de la gloria que aspiran por el camino de la paz, el trabajo y el progreso. Sobre la base que une los ramos, aparece la leyenda "DIOS, UNIÓN, LIBERTAD" que concreta nuestra creencia en un Poder Superior que todo lo gobierna, la unidad y armonía que exige la marcha de la familia salvadoreña hacia un destino mejor y el indomable espíritu libertario del pueblo, que ha preferido la lucha desigual y la muerte, a la subyugación extranjera.



Bandera Nacional: "DIOS te salve Patria sagrada, en tu seno hemos nacido y amado; eres el aire que respiramos, la tierra que nos sustenta, la familia que amamos, la libertad que nos defiende, la religión que nos consuela. Tu tienes nuestros hogares queridos, fértiles campiñas, ríos majestuosos, soberbios volcanes, apacibles lagos, cielos de púrpura y oro. En tus campos ondulan doradas espigas, en tus talleres vibran los motores, chisporrotean los yunques, surgen las bellezas del arte. Patria, en tu lengua armoniosa pedimos a la providencia que te ampare, que abra nuestras almas al resplandor del cielo, grabe en ella dulce afecto al Maestro y a la Escuela y nos infunda tu santo amor. Patria, tu historia, blasón de héroes y mártires, reseña virtudes y anhelos; tu reverencias el Acta que consagró la soberanía nacional y marcas la senda florida en que la Justicia y la Libertad nos llevan hacia DIOS. ¡Bandera de la Patria, Símbolo sagrado de El Salvador, te saludan reverentes las nuevas generaciones! Para ti el sol vivificante de nuestras glorias, los himnos del patriotismo, los laureles de los héroes. Para ti el respeto de los pueblos y la corona de amor que hoy ceñimos a tus inmortales sienes".



Himno Nacional de El Salvador

Himno Nacional de El Salvador (midi)

Himno Nacional de El Salvador (mp3)


Letra:

CORO:

Saludemos la patria orgullosos
de hijos suyos podernos llamar;
y juremos la vida animosos,
sin descanso a su bien consagrar.

PRIMERA ESTROFA:

De la paz en la dicha suprema
siempre noble soñó El Salvador;
fue obtenerla su eterno problema,
conservarla es su gloria mayor.

Y con fe inquebrantable el camino
del progreso se afana en seguir;
por llenar su grandioso destino:
conquistarse un feliz porvenir.

Le protege una férrea barrera
contra el choque de ruin deslealtad
desde el día que en su alta bandera
con su sangre escribió: ¡LIBERTAD!

SEGUNDA ESTROFA:

Libertad es su dogma, es su guía
que mil veces logró defender;
y otras tantas, de audaz tiranía
rechazar el odioso poder.

Dolorosa y sangrienta es su historia,
pero excelsa y brillante a la vez;
manantial de legítima gloria,
gran lección de espartana altivez.

No desmaya en su innata bravura,
en cada hombre hay un héroe inmortal
que sabrá mantenerse a la altura
de su antiguo valor proverbial.

TERCERA ESTROFA:

Todos son abnegados, y fieles
al prestigio del bélico ardor
con que siempre segaron laureles
de la patria salvando el honor.

Respetar los derechos extraños
y apoyarse en la recta razón
es para ella, sin torpes amaños
su invariable, más firme ambición.

Y en seguir esta línea se aferra
dedicando su esfuerzo tenaz,
en hacer cruda guerra a la guerra;
su ventura se encuentra en la paz.


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